El agua para café importa más de lo que parece
Una explicación clara sobre sabor, dureza y temperatura para mejorar la taza antes de comprar una cafetera nueva.

Una taza de café es mayoritariamente agua. Si el agua sabe a cloro, es excesivamente dura o tiene un sabor extraño, el café también lo mostrará. Antes de cambiar de grano o máquina, merece la pena revisar este punto.
Empieza por probar el agua sola
Bébela a temperatura ambiente. Si detectas cloro, metal o un sabor mineral muy marcado, un filtro doméstico puede mejorar mucho el resultado.
Muy blanda tampoco siempre es ideal
Los minerales ayudan a extraer compuestos del café. Un agua completamente desmineralizada puede dar tazas planas y también resultar poco adecuada para algunas máquinas.
La dureza afecta al equipo
En zonas de agua dura, la cal se acumula en cafeteras y hervidores. Sigue el calendario de descalcificación del fabricante y, si el problema es importante, considera agua filtrada.
Temperatura
Para la mayoría de métodos, agua entre 90 y 96 °C es un buen punto de partida. Cafés muy oscuros pueden agradecer algo menos de temperatura; tuestes claros, algo más.
No persigas cifras perfectas desde el primer día
La forma más sensata de empezar es utilizar un agua limpia, sin olores, y observar el sabor. Solo después merece la pena entrar en mediciones más precisas.
A veces la mejora más barata de tu café no está en la cafetera, sino en el grifo.


